Gayla (white puppy) and Bakko (white and black puppy with his head resting on my knee)... RIP June 2nd, 2003
"Salgo de casa a las 7:40AM , tras la rutina mañanera de levantarme, organizarlo todo, limpiar lo que hayan hecho mis cuatro compañeros de hogar, vestirme en mi uniforme de asistente técnica en la calle y detenerme frente al espejo a sentirme mal conmigo misma, no poder mirarme en él porque no llevo una vida en la cual me sienta feliz.
El hastío y la infelicidad me agobian, la soledad me rodea y lo único que lo aminora son esas cuatro vidas que me acompañan en una existencia sin rumbo, una vida sin propósito. Aun asi, aunque sé que debo estar agradecida por esos cuatro seres que siempre están ahi, los tomo por sentados. Esa mañana, dentro de la rabia y el hastío, ni los miré al salir. Tampoco aprecié, como en otras mañanas hacía, la vista esplendorosa que siempre se me brindaba desde esa parte del monte. Fue una mañana de prisas.
Cerré la puerta de un solo cantazo, me monté al carro y me fui. En el camino las mismas vistas, que ya uno ni las ve, solo las mira. El cafetín de la carretera secundaria, donde anuncian con un cartel pintado a mano que venden desayunos y pollo frito, y siempre me pica la curiosidad de saber si comer allí me mataría de indigestión o no. El vendedor de periódicos en la luz, que probablemente lleva una vida aun más agobiante que la mía pero saca fuerzas, de dónde no sé, para mantener una sonrisa en sus labios, bendecirme y pedirme un cigarrillo de los pocos que me quedan en la cartera. La barra en la próxima luz, a esa hora oscura y silente, pero sé que a las 5 de la tarde eso se enciende y se llena de la algarabía de decenas de machos, camioneros y oficinistas a medio alcoholizar.
Y ya en la próxima luz, como siempre, virar a la izquierda y llegar a la oficina. Generalmente es un alivio, lo veo a él y se me olvida la pena de tener que vivir este amor a solas por los dos. Pero en estos días él no está, y ya la esperanza no me da para más.
A las 9:00AM, en un estruendo de electrodos excitados y chispas abundantes, explota un transformador en un area urbana de Guaynabo. Llaman al departamento de bomberos con la notificación. Se hace apunte de este hecho.
En esa área, una mezcla de rural y comercial, de Guaynabo, me dispongo a salir a la calle: organizada, bulto al hombro, la tarea del día en mente y apuntada en mi libreta, hoy en Juncos, mañana en Guayama, la semana que viene en Mayaguez. Lugares distintos para la misma tarea. Me detengo para que registren la información del auto corporativo.
Sin embargo, mi mente en el camino se va en blanco y luego se reenfoca en lo que realmente me perturba, mil preguntas sin relación alguna a mis tareas laborales, pero siempre lo más importante y urgente en mi vida: “¿Qué me depara el futuro?”, y más desesperante aún la incógnita: “¿Cómo estará él? ¿Qué le deparará el día de hoy?” Eventos recientes han segado toda esperanza y alegría en mi corazón, pero aún así debo sobrevivir. Quién sabe si el día de mañana el destino me demuestre que a pesar de los disturbios de una vida complicada, se pueda llegar a la felicidad. Mientras tanto me dispongo a esperar, dentro de una existencia rutinaria y sencilla, sin sobresaltos ni alegrías más alla de lo que me pueda brindar mi familia y mis perros.
A la 1:00PM, una estela de humo se levanta al cielo anunciando la muerte de cuatro vidas, la muerte de un modo de existencia, la exterminación total de la evidencia material de 25 años de memorias, esfuerzos y sueños . . . ahora truncados, asfixiados en humo.
Continúo mi rutina laboral, ajena por completo a lo que pasa a unas cuantas millas del monte donde me encuentro trabajando en ese momento. El verdor me rodea resplandeciente, aunque no me llena ni me hace feliz, no tiene el efecto acostumbrado de hacerme sentir acogida por la naturaleza, de sentirme esperanzada de que el destino me depara algo mejor si espero lo suficiente. Me recuerda de forma vaga y un poco cruel que en mi futuro solo se vislumbra un vacío. Me siento cada vez más sola, igual que pasa siempre, una sensación que se ha vuelto progresiva desde hace muchos meses, sobre todo en las noches, acostada y mirando hacia el lado vacío que aguarda por él.
A las 2:00PM, llamas se levantan hacia el cielo, desplazando el humo en un infierno que obliga al olvido, y al respeto por todo aquello que no es humano. Un grupo de trabajadores que no pretendían nada ostentoso de su día, deben retroceder impotentes ante las llamaradas que, consumiéndose y alimentándose de sí mismas, alcanzan el poste de luz mas cercano.
Me monto en el auto corporativo asignado ese día. Me dispongo a almorzar en un fast-food, cuál escogeré hoy, no sé, pero las opciones son limitadas y las ganas de comer están muy disminuidas. De lo único que encuentro ánimos en mí es de regresar a casa y descansar un rato. Me cruza por la mente fugazmente, como en ocasiones anteriores lo había hecho, pero no es mi prioridad en el día de hoy y tampoco me da el tiempo. Hoy no tengo prioridades ni ánimos de tener ánimos, por más redundante que parezca. Hoy es un lunes cualquiera y la vida no me sonríe, aunque tampoco me castiga.
A las 3:00PM todo se halla consumido pero las llamas continúan castigando, aun pasado el sol del mediodía, aún consumido todo lo que pudiese ser alimento, las llamas siguen devorando. Como retribución, un chorro de agua las apacigua, las amansa, pero no las calla.
Estoy de regreso en la oficina. Sólo dos horas para terminar una jornada regular y aburrida. Dos horas que intentaré acelerar navegando el internet, a lo mejor escribiendo en mi diario electrónico, aunque no tenga nada nuevo que aportar. Voy pensando qué haré esta noche para matar el aburrimiento y la soledad que embargan todas mis veladas.Nada prometedor se asoma en mi idea de lo que será esta noche. Lo más entretenido en las posibilidades: pasto y alcohol. Miro el reloj como pretendiendo adelantar el tiempo con la fuerza de voluntad que confiere mi mirada. Adelantar el reloj, adelantar el tiempo, llegar al momento en que seré feliz. Pero los segundos continúan transcurriendo a su paso aletargado y normal.
A las 5:00PM me monto en mi carro. Cinco minutos y ya estoy allí. ¡Suerte que es vivir cerca del trabajo! Ahora llego a casa, y alli me espera un rico jugo de china en la nevera y el medio phillie que sobró del otro día, me conecto al internet y ¡voilá! Noche resuelta. Escape de la soledad que inunda mi vida, de la crueldad de un destino cínico y desgarrador, de pensar que quisiera siquiera hablar con él pero no lo puedo llamar, so pena de que agrave la situación que nos mantiene separados. No queda más nada ... ¿cómo estará él? Continúo divagando sobre esta interrogante segundo tras segundo, sin apartar mis pensamientos de él.
Llego a las 5:15PM y veo de frente un camión, lo cual no es extraño ya que ese recodo es ideal para que vire todo aquél que se perdió. Aun así, no se mueve, lo cual me irrita. Quiero llegar a casa. ¿Qué le pasa a este cabrón? Aun así, algo está fuera de sitio aquí. Miro hacia alfrente, donde debería estar la casa del vecino de arriba, y lo que veo es desolación, tablas de zinc tumbadas, madera quemada, y demasiado espacio libre donde antes no lo había. Bajo la ventana y me alineo con el camión, que me doy cuenta poco a poco, es de bomberos. “¿Qué pasó?” “¿Dónde vive usted?” “En la casa de abajo, ¿qué pasó?” “Las dos casas se quemaron” “¿¡QUEEEE?!?”.
**SHOCK.**
**SHOCK**
¡No puede ser! Apago el carro lo pongo en neutro le pongo la emergencia me bajo y empiezo a caminar a mirar a ver que pasó no entiendo allí están los dueños. “Doña Aida ¿¿¿que pasoooo???” Y la voz rasposa, mojada en lágrimas, que luego resultarían ser de cocodrilo, de usurera, insensible y desligada de este tipo de situaciones, pronuncia lo que no quería oir. Tu casa se quemó tu casa se quemó tu casa se quemó. Todo lo que tenía estaba alla adentro, me oigo sollozar, como desde afuera, desde lejos y las lágrimas brotan demasiado fácil para ser realidad, me lo imagino y todo, ¿cómo sería pasar por esto realmente? Ver la casa en cenizas, ver las ventanas de hoja dobladas y caídas, ver el portón abierto como cuando te roban por el día, mirar hacia adentro y ver todos los muebles dañados o que simplemente ya no están ahi ... demuestra que sí lo estoy viviendo. Sí, estoy ahí. No me puede estar pasando esto, esto no es a mi, no ¡¡¡nononono!!! Y de pronto se me ocurre preguntar, porque nunca pensé que algo malo fuera a ocurrir. “¿Y mis perros?” ...
“Estaban todos adentro”
**PANICO-SHOCK-ANGUSTIA-DOLOR**
Mis hijos mis hijos, mis perros, Sasha, Gayla, Bakko, Timmy. ¡Timmy! Timmy siempre se escapa. ¿Dónde está Timmy? Timmyyyyyy... pero nada. Oigo ladrar otros perros. Entre sus ladridos busco el de Timmy. No lo encuentro. Subo y bajo la cuesta frente a casa, me agacho frente a matorrales y le pregunto a los vecinos “¿Han visto un perrito chiquito color blanco con las puntitas negras?” Nadie ha visto a Timmy. Llamo a mami con el sollozo en la garganta. Me tranquilizo un poco mientras nadie me hable pero decirlo, decir: “Mami, la casa se me quemó.” es demasiado para mi. Lloro una y otra vez, un río sin fin, incapaz de creerlo, incapaz de superarlo. Y antes que me sentía vacía, ahora me siento llena ... de dolor. Un silbido sordo y trepidante me corre entre la carne y la piel, dentro de las venas, frente a mis ojos el destello blanco y caliente de lo que es el dolor desgarrador de la muerte, la pérdida eterna, la separación permanente. Llegan mis familiares: mami y mis hermanos con sollozos, ecos pálidos del mío, papi y su esposa con un abrazo fuerte como siempre, y añadido el comfort de un poco de lástima que nunca me la otorgan como para que sea más fuerte, pero hoy sí, hoy sí me la dan. Todo el mundo me abraza, todo el mundo me consuela, y hasta cierto punto se siente bien ser el centro de atención, pero la realidad vuelve y choca cuando miro para adentro y veo: mi cama quemada, mi cocina colapsada, mi televisor explotado, una casa sin paredes, el carro de mi ex con los vidrios astillados y las gomas derretidas. Muchos sueños y esfuerzos, recuerdos e ilusiones, que nacieron y vivieron allí, y allí mismo murieron. Duele más aún mirar hacia adentro y ver mi closet... y los ganchos vacíos y oxidados. Me percato que acabo de nacer de nuevo, que de algún modo estoy viva de milagro, que puedo ponerme en pie y seguir andando, irme a celebrar, aunque con el corazón pesado, el cumpleaños de mi hermano. Le acabo de regalar la vela más grande jamás regalada. Mi casa en antorcha.
Y todo esto me hace sentir muy mal, pero no me mata, me hace más fuerte. Lo único que mata es . . .
Bakko, Gayla, Timmy, Sasha ... hijos de mi corazón. Sasha que llevaba casi 12 años conmigo y de la cual nacieron Timmy y Bakko, nacidos donde mismo murieron, y Gayla, adoptada para darle una vida mejor, mas lo que encuentra es una muerte temprana. Todos encontraron la muerte asfixiados o quemados. Los cuidé bien hasta el último día, pero no estuve ahí cuando más me necesitaron.
A las 6:00PM ya las llamas amenazantes han sido extinguidas, ya no queda más nada por hacer. Me paro frente al abismo de lo que solía ser mi casa y miro hacia ese hueco grande y negro. Lo que pudo haber sido mi muerte si tan solo me hubiese dado por quedarme en casa a descansar. Veo en ese abismo dos lucecitas, como dos ojos de gato, detrás de la ventana de lo que solía ser mi cuarto. ¿Uno de mis perritos? Lo dudo. Más bien los ojos del espíritu que quedó allá adentro. El espíritu de quien murió en vida ese día. Me tocó volver a nacer. Desafortunadamente escapé lo que hubiese sido un desahogo, un alivio inmortal."